Ensayo de Criterios

imgCRITERIO
Krithrion (critérion) es palabra griega que significa, al mismo tiempo que criterio, tribunal y en general todo aquello que sirve para juzgar (krinein / crínein).
En la palabra se juntan inextricablemente el criterio, es decir la opinión (en oposición a la verdad), y los tribunales que en fin de cuentas no son los árbitros de la verdad, sino de la decisión.
Porque cuando se apela a ellos, hay que decidir algo, aunque la decisión sea partir el niño por la mitad (sentencia bárbara que sirvió para hacer justicia, es decir para darle a cada uno lo suyo; por eso sigue siendo tan celebrada después de dos mil quinientos años).
Juzgar no es dar con la verdad, cuando a tenor de las fuentes de que se dispone, es imposible dar con ella. Juzgar es optar, esarbitrar, que eso es lo único que se puede hacer cuando un asunto es y seguirá siendo discutible se juzgue como se juzgue.
Pretender que los tribunales son instancias de la verdad y no del arbitraje, es salirse del sentido común, convertir la justicia en un ejercicio metafísico o angelical, tan espiritual que no puede llegar nunca a materializarse (así cuando hay que juzgar a quienes están en el ejercicio del poder).
Porque nunca llega al último tribunal (que es el único digno de juzgar a los poderosos; y resulta que cuando les condena siempre lo hace indignamente), llámese éste Supremo o Constitucional, un asunto que no sea discutible.
Cuando un asunto pasa de una instancia a otra, es porque es discutible. Los asuntos claros se sustancian en primera instancia, de modo que si para desgastar al contrario y alargar el juicio se recurre a instancias superiores, el fallo no varía.
Pero como los asuntos de poder siempre son discutibles (siempre se lleva el gato al agua el más fuerte), porque las prerrogativas del poder, sobre todo si éste está en crisis (krisisV), es decir sometido a juicio, a nueva decisión, a acusaciones, a dudas... si no es bien firme el poder sus prerrogativas se mueven al compás de la solidez o inseguridad que ostenta, los árbitros van decantando sus decisiones según hacia dónde se decante el poder.
Por eso, para tener una orientación ciertísima de hacia dónde soplan los vientos, hay que mirar en favor o en contra de quién sentencian los jueces.
Ellos son el fiel de la balanza del poder (no de la justicia, que ésta siempre está al lado del poder, y sólo lo abandona cuando flaquea).
Y quien juega al poder ya sabe que la principal carta que ha de jugar es la justicia. Al precio que sea. Quien quiera saber hacia dónde bascula el poder, que lea sentencias, sin perderse los considerandos, que tienen mucha miga, sobre todo del Constitucional, que es en última instancia el que juzga a cada uno según su poder político.
En sus sentencias podemos leer nuestro futuro no como en una bola de cristal, sino como en un libro abierto. Son los árbitros del compate entre poderes.
Volviendo al léxico, un krithV (krités), que es como llaman los griegos al juez, es el que hace la krisiV (krísis), es decir la distinción, la elección, la acción de llevar un tema al punto en que hay que tomar una decisión; es quien elige un camino u otro.
Krinw (kríno) es separar (p. ej. los guerreros por tribus, los buenos de los malos), es decidir, interpretar, cuestionar, disputar, juzgar. Es decir que el arbitraje (en momentos inseparable de la arbitrariedad) forma parte de la esencia del juez.

Parábola de la oveja perdida

"Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos. Entonces les propuso esta parábola: ¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió hasta encontrarla? Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y, al llegar a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió. Os digo que, del mismo modo, habrá en el Cielo mayor alegría por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no la necesitan"(Lc)

La alegría que le producen los noventa y nueve justos -la mayoría- no parece suficiente al buen pastor, que piensa en el que está perdido, y –después de dejar seguros a los fieles- busca al extraviado. Nadie es indiferente al Señor; cada uno vale mucho a sus ojos; le duele la situación del perdido; sufre y quiere salvarle y se alegra con todos cuando lo ha recuperado. El perdón tiene el rostro de la alegría por los que vuelven al redil seguro y reconfortante.

5 Comerciales Divertidos



















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